Trestreses

 Página personal de Lino Franch, en la red desde el 21 de septiembre de 2004                                                
 Revisada el
30-03-2008

 

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Escrituras

 

Me gusta escribir. Si ya has navegado un poco por mi web, probablemente ya lo habrás notado sin demasiado esfuerzo. Quizá tenía razón Platón, cuando dijo: "Al contacto del amor, todo el mundo se vuelve poeta".

 

He recopilado en la sección Fragmentos de mí mismo algunos ejemplos de lo poco que he hecho hasta ahora, una pequeña muestra que espero seguir ampliando en el futuro. Como decía en catalán nuestro querido Salvador Espriu, en relación a los versos que él mismo escribía: 

 

"(...) si aquests no són més bons, 

o menys dolents, 

és que no en sé més.

(La pell de brau, 1960). 

 

También hay un apartado de Opiniones sobre algunos temas de actualidad que no puedo dejar de comentar desde mi particular prisma vital. "Si me lo callo reviento", como diría un castizo de manera mucho más clara.  

 

Finalmente, todo aquello que no sé bien dónde colocar irá a parar a Miscelánea, porque todos tenemos un rincón para los trastos.

  

Fragmentos de mí mismo

Opiniones

Miscelánea

 

 

Fragmentos de mí mismo 

(Textos originales)

 

Trabajar

Entre Molinos

La sombra de Edipo

A prop del mar

Entre humo y polvo

 

Trabajar

(Ensayo con infinitivos - 2004)

 

Un buen día me pregunté a mí mismo cómo podría describir un verbo empleando sólo otros verbos. Me gustó la idea y añadí: ¿y si fueran todos distintos? Este fue el resultado:

 

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Amanecer, sonar, despertar, madrugar, bostezar, desperezarse. 

 

Ser. 

 

Levantarse, dudar, encender, calzarse, andar, orinar, ducharse. Peinarse, vestirse, desayunarse, abrigarse, comprobar, abrir, salir, cerrar. 

 

Saludar, caminar, bajar, llover, inspirar, correr, alcanzar, saltar, llegar, sudar, pagar, sonreír, guardar.

 

Esperar. 

 

Descender, seguir, ceder, admirar, entrar, desabrigarse, suspirar, sentarse.

 

Empezar. 

 

Mirar, arrancar, oír, interrumpir, descolgar, contestar, rayar, asentir, replicar, discutir, colgar, escribir, clickear, hojear, descargar, reír, copiar, pegar, grabar. Releer, eliminar, ver, recuperar, consultar, organizar, convocar, explicar. Responder.

 

Pensar. Calcular. 

 

Decidir, llamar, dictar, quedar, recibir, firmar, anotar, subrayar, conseguir, asumir, sospechar. 

 

Inquietarse. 

 

Sumar, restar, dividir, multiplicar. Repasar, sopesar, corregir.

 

Abandonar. 

 

Buscar, coincidir, pedir, abonar, comer, masticar, remover, beber, reposar, fumar.

 

Meditar. Recordar. 

 

Volver, rectificar, reorganizar, puntualizar, matizar, adaptar, reenviar.

 

Relajarse. Respirar. Sentir. 

 

Atardecer, recoger, despedirse, regresar, preparar. 

 

Cenar, contemplar, leer, apagar. 

 

Descansar. Dormir

 

Soñar...

  

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Entre molinos

(Concurso Valores para un sueño 2004, Zurich España; 1/9)

   

Empezaba ya a clarear el día con los más tempraneros rayos de un recién estrenado sol de septiembre. La poca prestancia del viejo y único gallo del corral para cumplir con su largamente asumida obligación de anunciar el cotidiano amanecer no impidió, sin embargo, que Don Quintano interrumpiese su sonoro y casi permanente ronquido nocturno para sustituirlo por los más tremendos y singulares bostezos que de boca humana sin duda hubieran jamás salido. Era la señal con la que el anciano caballero daba inicio, metódica y diariamente, a su ya de por sí rutinaria existencia. 

 

Su rostro, ceniciento y enjuto por fuerza debido a la excesiva austeridad de una paupérrima dieta, se conservaba invariablemente acartonado por el azote del rigurosísimo clima manchego, de crudo invierno e infernal y tórrido estío, si bien resplandecía de un modo harto misterioso durante ese efímero instante que le es dado al albor del nuevo día, casi como si rejuveneciese de golpe por tres o cuatro décadas, las más y peor vividas y que no fueron sino las últimas. Poco duraba tanto regocijo y fortalecimiento, empero: en cuanto su consciencia era completa, si es que tal pudo afirmarse dél alguna vez, un rictus de severidad mal adquirida invadía su tez y le acompañaba, inseparable, durante toda la jornada, borrando de un plumazo todo rasgo de jovialidad y devolviendo al mundo la completa sequedad de su maltrecho y huesudo semblante. Este día de hoy que entonces principiaba no iba a ser, en modo alguno, una excepción.

 

—¡Casildaaa! ¡Casildaaa! Diablo de mujer, ¿dónde se habrá metido... ? —gritaba afanosamente Don Quintano, ya casi completamente despierto.

—¡Ya vaaa, ya vaaa... ! —replicaba enseguida ella, que acudía a medio correr hacia la estancia de su tío—. ¡Que tiene usted menos pacencia que un borrico con castañuelas!

—Tráeme ya mis atavíos y deja de refunfuñar, pardiez. Nunca los hallo donde los dejé, no sé por qué extraños encantamientos que me los arrebatan, aprovechando sin duda el amparo de la terrible y negra noche. 

—De encantamientos no sé nada, Don Quintano, pero que algún día me voy a cansar de recogerle los harapos del suelo, eso sí que me lo sé, que no ha nacío una para estos menesteres, por la gloria de mi santa madre que en paz descanse. 

—¡Calla, descarada! Si tu madre levantara la cabeza y viera el mal trato que me das... ¡Ay, los tiempos en que la pobre Eugenia servía mis desvelos con todos sus cinco sentidos puestos en mi exigua figura... !

—Mi madre, que en paz descanse, fue pobre, en efesto, pero mu honrá, señor Quintano, bien lo sabe usté... Mire que me sale el deje andalú y tó con na má de penzarlo ni ciquiera...

—¡Ay, mi pobre Casilda! No llores así, mujer, que nada hubo más alejado de mi intención que perturbar tu ánimo desta tan desacertada manera. Bien verdaderas son todas las razones que a tu madre atribuyes, lo sé yo tanto como los mismísimos santos del cielo en donde ahora mora.

 

Casilda, que se enjugaba a toda priesa los enormes lagrimones que humedecían y afeaban sus sonrosadas mejillas, viró de la pena al contento al oír tales aseveraciones en boca de su admirado, aunque ciertamente severo, tío y benefactor.

 

—¿Usté cree que mi madre está en el cielo, Don Quintano? ¿De verdad lo cree usté asín?

—Pues claro que sí, mujer. ¿Dónde había de recabar sino un alma tan singular y bondadosa como la suya? 

 

Viendo el efecto reparador que sus palabras ejercían en el cambiante ánimo de su sobrina, Don Quintano decidió liberarla de parte de sus obligaciones y continuó su plática como a continuación se indica.

 

—Venga pues, levántate del duro suelo y ve a prepararme el desayuno mientras me enfundo yo mismo mis raídos atuendos. Y sécate esas lágrimas, chiquilla, que no te quiero ver así por mi morada, tan mohína y desangelada como ahora te veo (...)

 

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La sombra de Edipo

(Premio Dinamismo en la edición 2002 del concurso Valores para un sueño, organizado por Zurich España)

  

(...) El hombre de la gabardina negra consulta su reloj de oro y sonríe, con la satisfacción que da el haber acertado en el cálculo exacto del tiempo. La muchacha ya está apagando las luces de la barra y va en busca de su abrigo al cuarto trastero, como cada noche. El ritmo de caladas del cigarrillo se acelera y el humo, a su vez, parece ascender también más rápido. 

 

Las luces de neón ya se han apagado, privando a la calle de la poca claridad que aún le quedaba. Con los dedos corazón y pulgar de su mano izquierda, la colilla es lanzada lejos y muere en un violento encontronazo con el suelo. Un último destello de protesta la ve desaparecer dentro de un pequeño charco de agua de lluvia. El hombre se dispone, muy lentamente, a cruzar la calle. 

 

Camina decidido pero sin prisa, como si quisiera saborear, paladear, cada segundo del trayecto, directo hacia el bar. Su pulso se acelera un poco, a la par que su paso, a medida que se va acercando a la otra acera. La muchacha ya ha abierto la puerta y empieza a salir, con un bonito bolso de charol rojo en una mano y un gran manojo de llaves tintineando, nerviosamente, en la otra. Un pequeño sombrero, también rojo, apenas oculta sus rojizos y alborotados rizos, que le cubren parcialmente la cara pero que fracasan en su intento de disimular la gran belleza de la joven. Él lleva ambas manos ocultas en los bolsillos y ya no siente ni la lluvia ni el frío, sólo un súbito e irrefrenable deseo que le impulsa a apurar, un poco más, el paso. 

 

Quedan apenas seis o siete metros para que las dos sombras se fundan en una, momento sublime que compensará la larga espera. La impaciencia, hasta entonces agazapada en algún rincón de su alma, domina por un segundo su temple. Está muy cerca, por fin, de consumar el íntimo contacto del afilado acero con la carne, del metal con la sangre caliente de una muchacha joven y bonita. Está a punto de cortar el fino hilo que la une a la vida, con un golpe certero y letal, seco, definitivo. En ese preciso instante, inmediatamente anterior al éxtasis final, cuando la mano derecha ya está saliendo de su escondite de tela negra (...)

 

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A prop del mar

(Concurso de cuentos organizado por la revista gratuita Viari en 2003. Está escrito en catalán)

 

Avui he tornat a somiar amb el desencant de la teva marxa. No m’acostumo a la teva absència, pensava que podria fer-ho però la realitat em bufeteja la galta sense miraments, adonant-me de sobte que t’he estimat sempre i mai no he gosat ni dir-t’ho. Ara que no hi ets necessito escriure’t per fer-te tornar, tot i que sé que no llegiràs mai les meves disculpes malaltisses, orfes del teu esperit encisador que m’acaronava sense saber-ho, des de la inconsciència, redefinint el més pur amor platònic en un segle vint-i-un que no entén ni sap entendre de romanços ni de romàntics.

 

Si et tingués encara a prop et diria mil cops que t’estimo, et juraria el meu amor etern cobrint de petons la teva nuesa d’ànima, tenyiria de verd els teus ulls perquè veiessis en mi alguna esperança de futur, aniria a buscar-te la lluna perquè l’eclipsessis amb la claror de la teva mirada. 

 

Si estiguessis a prop meu, estimada, jo no estaria, a hores d’ara, pregant que la meva ploma trobés la manera de fer-te tornar. 

 

Un cop em vas dir que, si en un futur d’incertesa ens separàvem, et busqués a prop del mar, al punt de trencada de les onades, allà on el silenci deixa d’existir, on el temps s’atura, on la sal i l’aire es barregen i on l’única música que es pot pretendre sentir és la que composa la immensitat de l’oceà en el seu intent desesperat de trencar les roques que deturen el seu pas obstinat (...). 

 

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Entre humo y polvo

(Concurso de cuentos Premios del Tren, organizado por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles en 2003)

 

El tren se ha detenido en la pequeña estación de Saint James, entre una nube de polvo y humo negro. Alrededor del minúsculo y solitario apeadero no hay ninguna vivienda habitada, sólo una pequeña cabaña de madera, de apenas nueve o diez metros cuadrados, donde debería estar, al pie del cañón, el funcionario encargado del mismo. Pero se jubiló hace dos semanas y en la Confederación de Transportes aún no han encontrado un sustituto que quiera trabajar tan alejado de cualquier otra parte, en un punto perdido, casi desértico, del suroeste de Texas. 

 

Thomas Franklin desciende solo del último vagón, con una maleta de cuero marrón en una mano y una chaqueta, también de cuero y totalmente innecesaria, en la otra. Sus botas se alegran de poder volver a sentir el tacto áspero de la tierra, el piso firme, aunque seco y polvoriento, pero tan distinto del eterno y monótono traqueteo de las tablas de madera, viejas y desajustadas, que ha estado pisando y oyendo rechinar durante casi catorce horas. Mira a su alrededor para descubrir que no hay apenas signos de vida vegetal ni animal, sólo un puñado de arbustos resecados por el sol que, a lo sumo, podrán dar cobijo a algún que otro escorpión o alguna víbora, los únicos seres capaces de sobrevivir en una tierra demasiado estéril para poder ser cultivada.

 

Tía May debería haber estado esperándole, pero no importa. Después de un viaje tan largo y pesado, le vendrá bien un rato de tranquilidad, acompañado sólo por el silbido del tren que se despide y aleja de él, formando una columna de humo negro y blanco que seguirá con la mirada hasta que desaparezca por el horizonte. Le acompañará también el calor sofocante del sol, un sol que parece querer advertirle que, a partir de ahora, estará sobre él en todo momento (...). 

 

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Opiniones 

(Textos originales con una chispa de criticismo)

 

Sinceridad Relativa

Panellets o Calabazas

Metrosexual

A favor o en contra

Minipisos

El botellón

El Barça: ¿Azar o destino?

Mundial 2006

 

Sinceridad relativa

(Autoanálisis existencial, 2005).

 

¿Por qué cuando alguien nos "confiesa" algo malo decimos "qué sincero eres" y en cambio cuando es algo bueno pensamos "eres un fantasma" o algo aún peor?

 

Basta con que alguien nos diga cosas del tipo: "me cuesta un montón llegar a fin de mes", "siempre he suspendido las matemáticas" o "soy un desastre en la cama" para que pensemos que el (o la) pobre se está "sincerando" con nosotros, como si la revelación de los defectos o penas propios fuese el acto más sublime posible de sinceridad, y como tal una muestra completa de acercamiento humano. ¡¡¡Ay, qué bonito...!!!

 

En cambio, es suficiente con que nos digan cosas del tipo "mi sueldo me permite tener cualquier coche que me guste", "siempre he sacado excelente en matemáticas" o "anoche me acosté con mi vecina (o vecino)", por ejemplo, para que dejemos de ser honorablemente sinceros y pasemos a ser unos bellacos engreídos, unos fantasmas repelentes más dignos de odio o envidia que de amistad o admiración. Aunque fuera todo verdad, por supuesto. ¿Y eso por qué?

 

Parece que la sinceridad no se mide por la veracidad de la información transmitida, sino por el nivel de "sometimiento" o "confesión" que ésta supone. Es como si pensáramos que "eso tan malo no lo diría si no fuese cierto" y en cambio "eso tan bueno seguro que es mentira y sólo quiere aparentar". ¿Por qué sucede así? ¿Hay algún sicólogo por ahí que pueda responderme? ¿Qué pasaría si alguien se dedicase a confesar falsas penurias a diestro y siniestro? ¿Sería la persona más popular de este país en pocos meses? ¿Llegaría a presidente? ¿Y a participar en Gran Hermano? ¿Sería famoso, popular, rico, más guapo...?

 

Por todo ello, he llegado a la conclusión de que cuando algo te va bien, es mejor callar la boca a menos que alguien te tire de la lengua o merezca "que le den su merecido", es decir, una respuesta cortante a una chulería que seguramente es falsa (por el razonamiento anterior) y que como tal merece ser refutada con un éxito propio. Pensaremos "¿qué se habrá creído este?" y nos sentiremos unos auténticos justicieros por ponerlo en su sitio y dejar las cosas claras. Nada populariza más que dejar en mal lugar a alguien que presume de lo bien que le va todo.

  

En otras palabras: si uno quiere ser socialmente aceptado, lo mejor es rallar la neutralidad más absoluta y gris: "la hipoteca me agobia un montón" (aunque paguemos mucho menos que el vecino y sin apenas esfuerzo), "yo en la cama ni fú ni fa, normalito" (aunque seamos unos sementales insaciables), "en el colegio iba tirando, como todos" (aunque hayamos sacado varias matrículas de honor) o "lo importante de un coche es que te lleve a los sitios" (aunque luego tengamos un deportivo en el parking, o incluso dos). Hacer lo contrario os generará celos y antipatías a granel, a menos que viváis en un entorno donde la tónica general sea, precisamente, intercambiar este tipo de presunciones para, simplemente, aparentar. 

 

Por cierto, si es así, dejadme daros un consejo para vivir mejor: cambiad de entorno cuanto antes. 

  

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Panellets o Calabazas

(Tradición o rendición, crisis 2005).

 

Querida Fiesta de Halloween:

 

Que te den tanta promoción no me gusta nada. Nosotros ya tenemos nuestras propias tradiciones para celebrar la llegada del otoño (o para celebrar que se ha recogido el rebaño tras el pastoreo estival) y para venerar a nuestros difuntos. Los boniatos y las castañas nos gustan más que las calabazas, y una copita de moscatel calienta más que una hoguera rodeada de brujas mal pintarrajeadas. 

 

No queremos celebrar el "Allhallows’ Eve" (es decir, el día antes de Todos los Santos) como lo hacían los druidas, que pensaban que los demonios y seres malignos perseguían a las personas y las atemorizaban. Ya sé que la única forma de librarse de ellos era darles comida o dulces a los monstruos durante la noche, y que de ahí viene la famosa frase que dicen los niños americanos cuando piden dulces disfrazados de brujas o seres maléficos: "Trick or Treat", que viene a ser "danos algo o te haremos una trastada". Sí, todo eso ya lo sé y reconozco que la tradición puede tener su gracia, pero a mí me parece una invasión cultural del mismo nivel que Santa Claus está ejerciendo con los Reyes Magos desde hace varios años. 

 

Realmente, ¿tan poca personalidad tenemos? Ellos necesitan treinta años de insistencia comercial para empezar a comer jamón español y nosotros en dos o tres otoños y después de ver un par de películas sobre el tema, ya estamos saltando enloquecidos, disfrazados de brujas o con la cara pintada, alrededor de una calabaza tan hueca como nuestras propias cabezas. A veces pienso que habría que re-editar en DVD la profética película "Bienvenido, Mr. Marshall" para abrir los ojos a las nuevas generaciones. 

 

No, no pido a nadie que vaya al cementerio a llevarle flores a unos antepasados que quizá ni conocieron, pero al menos que no se aborreguen en una fiesta de Halloween como un hijo de Bush cualquiera. Es mejor contar historias de miedo alrededor de la chimenea, asar castañas partidas, comer panellets de piñones, o de coco, y buñuelos de viento, huesos de santo o cualquier otro dulce típico de nuestra tierra. ¿No es ésa nuestra tradición? ¿Para qué necesitamos adoptar otras?

 

Déjame acabar con estas palabras de Raquel del Coso, antropóloga:

 

"Halloween es una festividad que está haciendo furor, desde hace años, no en nuestro pueblo, que aún la ignora, sino en nuestras discotecas. 

Entre la búsqueda de negocio y el pretexto para disfrazarse, Halloween abandona toda relación con lo sagrado para convertirse en una mascarada con toda la parafernalia del terror".

   

Ay, ay, ay... ¡¡Fiesta de Halloween, por favor, aléjate de nosotros!!

  

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Metrosexual

(Propuesta de definición 2005).

 

Un amigo me preguntó una vez (porque el pobre chaval pensaba que yo lo debía saber, mira qué cosa) que qué narices significaba la palabrita metrosexual. Algo me sonaba ya por entonces y para no decepcionarlo y tras intentar recurrir a la etimología (me pareció una perversión demasiado evidente lo de hacer sexo en el metro), pensé que debía salir del apuro con elegancia y le dije algo así como "es un tipo urbano al que le va la carne y el pescado", es decir, dije yo, "una especie de bisexual metropolitano pero más moderno". Es obvio que la cagué.

 

Luego le demostré que estoy bien acostumbrado y recurrí al sabio diccionario, pero ni siquiera en la Real Academia me ayudaron. No existe la palabra, majete, parecían gritarme los banners de la dichosa web ante mi pasmado rostro. Entonces pensé en aquello de Mahoma y la montaña y me dije: ¡Qué co..., la propondré yo!

 

Tras estar durante cierto tiempo analizando en qué situaciones se usa la palabrita (lo lamento pero para esta tarea lo mejor es una buena dosis de Tele-basura), y teniendo claro que el neo-adjetivo se aplica siempre a hombres de treinta y tantos en adelante, he llegado a esta definición, y que me perdonen los más puristas si no estoy acertado (algo mucho más que probable, por cierto):

 

Metrosexual (adj.) - Es un hombre que cuida su peso como un bebé, se perfuma como una niña, hace ejercicio como un niño, va a la moda como una adolescente, sale de noche como un adolescente, se depila el cuerpo como una mujer, presume de sus éxitos como un hombre, usa cremas para el cutis como una anciana y controla el colesterol como un anciano.

 

En resumen, que ser metrosexual mola casi tanto como salir del armario y está aún mejor visto y todo. ¿Será porque simboliza la integración social total? Eso será...

  

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A favor o en contra

(Crónica de la Diada de Catalunya de 2003, aplicable también a la de 2004).

 

La gente prefiere manifestarse "Anti - En contra - No" que "Pro - A favor - Si". Estamos viviendo una generación sin ideales, que no sabe de qué lado decantarse, que se cree más libre que ninguna pero que se deja arrastrar como nunca hacia un modelo social que siempre será peor que el precedente porque no está basado realmente en lo que quieren, sino en evitar lo que no quieren. 
 
Manifestarse es lícito, democrático y hasta aconsejable, pero hacerlo para protestar contra unos ideales opuestos a los propios es, por lo menos, un signo claro de intolerancia. No seré yo quien levante el puño, ni la palma de la mano, ni cante el himno de España en un lugar público, pero desde luego si alguien quiere hacerlo, que lo haga. 

 

Sin molestar a nadie, eso desde luego. Porque alzar la voz para evitarlo sería atentar contra su derecho a la libertad de expresión. Lo que hay que hacer es manifestarse a favor de la postura contraria, si se entiende por postura contraria apoyar el nacionalismo catalán, por ejemplo. ¿Dónde estaba toda esta gente el once de septiembre, día de la Diada de Cataluña? Si estaba en su casa, desde luego se olvidaron de sacar la "senyera" al balcón. Porque yo me paseé por Barcelona, cámara digital en ristre, esperando encontrarme con multitud de demostraciones de catalanismo pacífico y multicolor y me volví a casa pensando que me tocada esperar al próximo día del libro, o quizá a la próxima visita al Camp Nou, para poder ver alguna combinación de las cuatro barras ondenando al viento. Apenas me crucé con un par de niños vestidos con algún motivo catalanista y poco más. Mucha gente de puente, eso sí, y los que se quedaron, con una proporción altísima de turistas, ni siquiera sabían porqué habían cerrado todas las tiendas ese jueves. 
 
Si estamos hartos de oir que hay que ser positivo y ver siempre el lado bueno de las cosas, ¿por qué en cambio hay tantísima gente en contra de todo? ¿Por qué las manifestaciones en contra son más multitudinarias que las que se hacen a favor de algo, de lo que sea? ¿Por qué en contra de la guerra y no a favor de la paz? No, lo siento. No es lo mismo. 

 

Dentro de poco no votaremos al partido socialista (por poner un ejemplo) sino en contra del partido popular (por seguir con el ejemplo). Algunos de los últimos románticos bajaremos la mirada y seguiremos nuestros propios pasos hacia algún lugar apartado, donde nadie nos grite al oído lo que no debemos hacer. 
 

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Minipisos

(O porqué la estrechez es un motivo de cabreo - Abril de 2005).

 

La actual ministra de la Vivienda, Doña María Antonia Trujillo, hizo recientemente unas declaraciones en la feria Construmat en las que anunció la intención del Gobierno de modificar la ley que regula las viviendas de protección oficial (VPO), para que puedan hacerse más pequeñas y adaptables. Seguramente fue una idea nacida en sus neuronas socialistas con toda la buena intención de un cargo casi recién estrenado, pero finalmente se ha transformado sin varita mágica ni chistera en un acalorado debate político y social que ha monopilizado los titulares de prensa durante varios días consecutivos. ¿Y por qué?

 

Lo que más molesta es que parece que se potencian (o se "protegen oficialmente", que viene a serlo mismo) este tipo de viviendas respecto de otras más "normales". El razonamiento es sencillo: si el precio por metro cuadrado no baja, que bajen los metros cuadrados. Sin embargo, no a todos les parece una buena solución. A modo de ejemplo, el director general de Vivienda del Principado de Asturias, Don Manuel González Orviz, rechazó la promoción de estos minipisos de 30 metros cuadrados al considerar que "no se puede resolver el tema de los costes con viviendas más pequeñas". El Gobierno socialista catalán también se ha opuesto a la propuesta con argumentos similares y aunque los constructores en general la apoyan, enfrentándose a los propios agentes inmobiliarios, hay división de opiniones entre las organizaciones de consumidores. ¿Realmente la cosa da para tanto?

 

Con todos esos ingredientes en el puchero, la ministra sigue defendiendo la bondad de los minipisos de alquiler con manifestaciones del calibre de "la dignidad no se mide por metros cuadrados" y añade que podemos estar tranquilos porque los posibles cambios en la normativa de la VPO no se reflejarán en el próximo plan de vivienda, que por cierto está ya casi listo para su aprobación. Es como decir "tranquilos, que me voy a llevar el gato al agua... pero todavía no". Seguramente porque no ha tenido tiempo.

 

Una de las cosas que más molesta de la idea es que se generan espacios comunes (lavadero, baño, terraza) como "solución habitacional imaginativa", teóricamente para facilitar el acceso a la vivienda y abaratar los precios. Es decir, si quieres (poder pagar) un piso tendrás que compartir la ducha y la taza del váter con tus adorables vecinos. Como es comprensible, muchos consideran la idea como "retrógrada" y más propia de un barracón de boy-scouts que de una comunidad de vecinos del siglo XXI. Además, estadísticamente el perfil de la vivienda que se demanda en una ciudad pasa por casas de, como mínimo, 40 metros cuadrados. Nadie parece concebir que sea posible vivir (al menos cómodamente) en menos espacio y ni siquiera los promotores de viviendas están por la labor de incluír en sus catálogos pisos más pequeños. En Avilés, la agente inmobiliaria Josefina de la Vega asegura que esta polémica le ha recordado "aquel Avilés de mediados del siglo pasado, cuando la llegada masiva de inmigrantes obligó a habilitar casas de cualquier manera, en algunos casos con servicios comunes. Pero de aquello hace 50 años; volver a esa idea me parece retrógrado".

 

Desde la distancia del que sigue el tema con más sorpresa que interés, a mí me parece (al margen de consideraciones políticas y obviando si estas viviendas deben ser protegidas o no) que se trata simplemente de una ampliación de las posibilidades que tiene todo hijo de vecino a la hora de escoger piso, aunque eso sí, haciendo cola en el rellano de la escalera para ir a hacer pis. Si no gusta la idea, habrá que buscar un piso con tabiques y con baño separado de la cocina, sobre todo si uno tiene la pituitaria sensible o si le molesta el contacto humano con desconocidos. Pero en cualquier caso, yo creo que cabrearse por la aparición de este tipo de pisos en el mercado es mucho más "retrógado" que los pisos en sí. ¿Estará naciendo una nueva forma de intolerancia? ¿O quizá es sólo una novedosa manera de introducir una nueva especialización en las carreras de arquitectos y aparejadores? 

 

Que cada cual busque su espacio vital donde le parezca mejor. Y si tenéis tiempo y acceso a Internet, la secuela sigue:

 

"La propuesta de los minipisos de alquiler de Trujillo levanta ampollas":

http://www.lavozdeasturias.com/noticias/noticia.asp?pkid=194676

  

"Los «minipisos» nórdicos, un modelo sólo para estudiantes":

http://www.abc.es/abc/pg050417/prensa/noticias/Economia/Economia/200504/17/NAC-ECO-037.asp

 

"Los «minipisos» facilitarán la independencia juvenil":

http://servicios.laverdad.es/albacete/pg050415/prensa/noticias/Albacete/200504/15/ALB-REG-330.html

 

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El macro-botellón

(Abril de 2006).

 

Empieza como una broma y las comunicaciones hacen que la convocatoria se extienda como un reguero de pólvora. Los SMS y los e-mail multiplican el boca a boca, e incluso las televisiones dan noticia con suficiente antelación del lugar y de la hora previstos para el acontecimiento. La excusa perfecta para emborracharse rodeado de policías, toda una experiencia con una fuerte carga de morbo, en especial si eres un joven (o no tan joven) con nula personalidad y que considera el acto de beber (en exceso) como un fin en sí mismo. ¿Te apuntas? Eres muy libre de hacerlo, pero...

 

El macro-botellón no es un fenómeno nuevo, pero las comunicaciones casi instantáneas de hoy en día hacen que se extienda muy rápidamente. Otros se inventan orgías multitudinarias a las que se apuntan, incluso, algunas chicas. U organizan desnudos públicos de miles de personas para ser fotografiadas a cambio de nada y a los que acude por ejemplo tu vecina, sí, sí, esa estrecha que luego se tapa el escote con disimulo cuando te la cruzas en el ascensor. El ser humano es una especie muy sorprendente, pero es que hay más y peores ejemplos de convocatorias inverosímiles. ¿Seguimos?

 

A un tipo alemán se le ocurrió un buen día pedir un voluntario para comerse su pene entre los dos, con la excusa de algún tipo de ceremonia liberadora y pensando quizá en alguien probablemente perturbado mentalmente o con marcadas tendencias suicidas. Obviaré nombres para no hacer publicidad, pero es un caso real que apareció en prensa hace unos meses. Es cierto que se tiene que estar enfermo para pedir algo así, pero lo peor de todo es que el tipo tuvo muchas respuestas... ¡¡¡Y serios problemas para elegir entre todos al candidato ideal!!! 

 

También hay personas (permitidme la cursiva) que comercian con sus propios órganos, con sus hijos, con su primera vez... Cualquier convocatoria que uno pueda imaginar, si es bien extendida entre el mundo cibernáutico, tendrá respuesta segura. Aunque suene raro o imposible, siempre habrá alguien escuchando al otro lado.

 

Sé que al lado de estos comportamientos más o menos reprochables, el inocente macro-botellón es un juego de niños. Pero no es, en su esencia, muy diferente a todos ellos: alguien es empujado a hacer algo que en el fondo no quiere hacer. Por eso sancionarlo y comentarlo sólo consigue un fin: que aún se extienda y promocione aún más. Como la telebasura, empieza como algo puntual y esporádico y probablemente acabará convirtiéndose en la norma. Es triste, pero me temo que acabe siendo cierto.

  

Sólo una reflexión para los jóvenes que consideran este tipo de acontecimientos sociales como el acto sublime del ocio actual: Ahí afuera hay muchas más cosas. El macro-botellón puede parecer inocente pero os convierte en manada y os hace esclavos ideológicos de una muchedumbre que demuestra así su enorme capacidad de aburrimiento junto con su nula inventiva, sólo para esconder tras el etanol una profunda desesperanza. Sal de la manada y busca tu propio camino antes que el coma etílico que se come tus neuronas te lleve a un reformatorio, a un hospital o incluso a prisión. ¿Te parecería divertido? La respuesta es sólo tuya, pero la cuestión no es ser libre para poder hacerlo, sino el uso que quieras hacer de tu propia libertad. Tú decides.

 

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El Barça: ¿azar o destino?

(Mayo de 2006).

  

Mayo de 2006. El Fútbol Club Barcelona acaba de ganar la Liga de fútbol 2005-2006, pero no es necesario ser ingeniero del fútbol para ganar ligas. Basta con dejar que el Azar, ese fantástico generador de situaciones imprevistas, haga de las suyas. Ahora que hemos ganado la segunda Liga consecutiva, es el momento de hacer un "análisis de méritos" de los tres puntales visibles de la victoria, Presidente, Entrenador y Estrella: Laporta, Rijkaard y Ronaldinho.

 

Joan Laporta es el presidente azulgrana porque la gente estaba cansada de tanto Joan Gaspart con olorcillo a Núñez, quería un cambio y poco importaba quién. Ganó las elecciones el más joven y el que prometía más cambios, no el mejor. Es decir, el azar quiso que llegase a la presidencia un abogado de alrededor de 40 años con pinta de consultor informático y que pudiese limpiar toda la porquería acumulada durante muchos años. Era tan importante la necesidad de cambio que la gente rechazó incluso un proyecto en el que participaba Pep Guardiola, un ídolo que parecía favorito indiscutible y que tuvo que retirarse haciendo mutis a su particular Santa Elena o, como se decía antes, "con el rabo entre las piernas".

 

Frank Rijkaard es el entrenador porque Ronald Koeman no pudo venir y hubo que buscar con urgencia un entrenador temporal que tuviese más o menos la misma filosofía de juego, a poder ser de origen holandés (el influjo de Cruyff siempre ha estado presente) y que aguantase un par de años hasta que el ex-crack azulgrana estuviera disponible para llegar en plan Salvador Universal y tomar el mando. Es decir, que el azar nos jugó una mala pasada que luego se ha convertido en golpe de suerte, porque ¿alguien cambiaría ahora a Rijkaard por Koeman? Yo, desde luego, no. Si hacemos encuestas, apuesto a que la gente seguirá pensando que Koeman es un gran tipo pero que es mejor que se quede en Portugal...

 

Ronaldinho Gaúcho es el crack barcelonista porque no pudo venir David Beckham, la flamante promesa electoral de Laporta. Debemos estarle muy agradecido al inglés por preferir el señorío (o el dinero) blanco antes que el ilusionante proyecto azulgrana, porque no me imagino un equipo campeón que tenga a Beckham como gran estrella. El vestuario sería otro y desde luego no hubiéramos llegado tan arriba en ningún aspecto. En este tercer caso, el azar también hizo efecto, aunque por supuesto Sandro Rossell también jugó su parte convenciendo al brasileño de que podía hacer historia en Can Barça.

 

En definitiva, que los que ahora están hablando de cambio de ciclo, de nueva generación de futbolistas y de un nuevo "Dream Team", deberían tener en cuenta el "factor azar" antes de apuntarse tantos o medallitas, tan fáciles de colgar pero que se acaban oxidando en la solapa del más pintado. Los optimistas pensarán que realmente es el Destino el que guía el futuro del equipo, pero como de esos hay muy pocos entre la culerada, yo me quedo con el Azar. Ese nunca falla, aunque es tan caprichoso que nunca puedes fiarte de él...

  

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Mundial 2006

(Julio de 2006).

  

Seis de julio de 2006. En plenas vísperas de los sanfermines, es momento de reflexionar sobre el Mundial de fútbol Alemania 2006.

 

Depués de vender más camisetas con "Opá, vamos a por el mundiá" que David Beckham, un personaje llamado El Koala (alias "Opá"), se erige en los primeros compases como el protagonista indiscutible del torneo, al menos en tierras españolas y alemanas, pintadas de repente de rojo koala. Luego la historia futbolística se empeña en no cambiar y aparecen las crónicas de fútbol como setas en octubre. Pero todas ellas van muy desencaminadas.

 

Luego aparecen Cesc, Messi, Torres, Cristiano Ronaldo... Los jóvenes acaparan la atención mediática del Mundial, pero son otros los que se llevan el gato al agua. No es oro todo lo que reluce, y no me refiero sólo al triste récord de expulsiones por arte y gracia de unos árbitros demasiado severos. España empieza enamorando como nunca para caer pronto como siempre, Brasil se pasea orgullosa sin convencer y cae poco después, Alemania es la anfitriona pero se queda en las semis... Algo raro está sucediendo, más allá de la mera competición deportiva.
 
Seamos claros: ¿quién dice que Thierry Henry es el jugador más decisivo del Mundial, sólo por descolocar a toda la defensa española, por marcar el gol decisivo a Brasil o por forzar el trascendental penalty ante Portugal? Todo mentira: la realidad es que Zinedine Zidane es el auténtico Mago Negro del mundial y está todo sentenciado de antemano.
 
Zizou se resiste a la jubilación usando magia negra descaradamente y sin que nadie lo evite. Antes del partido con España, pasó su maleficio a Raúl saludándole cariñosamente antes del inicio, con la excusa de la camaradería y todo eso. España fue eliminada y Raúl estuvo entre los peores. Luego hizo lo propio con el gordito Ronaldo y eliminó a Brasil sin que el delantero tuviera ocasión de evitarlo. Probablemente antes de empezar el partido también le dijo algo a Ronaldinho, que estuvo tan ausente como el "Jogo Bonito" de su seleçao. Y finalmente sentenció a "mercenario" Figo, un pre-jubilado y ex-galáctico como él, para mandar a casa a un ilusionado Portugal y con una manifiesta ocasión de gol para el luso, que falló lo que casi nunca ha fallado.
 
En la final le espera ya el eterno Del Piero, ex-compañero también de la Juventus de Turín, y aunque el peso específico del veterano jugador italiano ha descendido en proporción inversa a su edad, probablemente sea él el elegido como chivo expiatorio. Así las cosas, es muy probable que el maleficio de Zidane culmine con la segunda copa del mundo para Francia.
 
Justo o no, va a ser así. Porque en el amor, en la guerra y en el fútbol... todo vale.
  
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Miscelánea 

  

Este rincón recogerá todo aquello que no sepa categorizar de otro modo. Es un cajón de sastre, que espero no crezca demasiado...

 

Demasiado Larga

Almodóvar, Aznar y Amenábar

Fui a comprar un ordenador

Tres Reyes, tres regalos

 

Demasiado larga

(Texto original 2005)

  

Es demasiado larga. Y lo peor es que llama demasiado la atención. Por casa aún tira que te va, pero es que en cuanto salgo a la calle, la gente se me queda mirando y me resulta muy incómodo. Empiezan por la cara, poco a poco, como disimulando, pero rápidamente bajan la mirada hasta más abajo del cinturón y muchos hasta sonríen viendo cómo va de un lado a otro. Es que es exagerado. Hasta me cuesta trabajo caminar bien, tengo que andar con las piernas abiertas para no pillarme la punta entre los muslos y hacerme daño. 

 

Sí, es cierto que a mi mujer le encanta, ella dice que no sea tonto, que debería estar orgulloso de esos diez o doce centímetros de más. Pero claro, ella antes salía con un tipo senegalés que tenía el mismo problema y que no le daba la menor importancia, incluso se enorgullecía de la diferencia y se burlaba de otros hombres que la tenían mucho más corta. 

 

Lo cierto es que un día le pregunté al vecino del segundo y el tipo le dio la razón a mi mujer, decía que cuanto más larga y pendulona mejor, aunque yo creo que es porque es medio mariquita y tiene una percepción distinta de este tipo de cosas. Hasta se permitió la confianza de toqueteármela y todo, el muy impresentable. No sé cómo me aguanté.

 

Por cierto, esta tarde tengo cita con el urólogo por unas molestias en el riñón, le preguntaré a él a ver qué opina. No, no, pensándolo mejor, no lo haré. Es mejor que no. Me la cortaré a tijeretazo limpio sin mayores contemplaciones y la tiraré a la primera papelera que vea. Estas cosas es mejor cortarlas por lo sano. 

 

Sí, sí, está decidido: además de larga, es la corbata más horrorosa que me he puesto en la vida, aunque sea un regalo de mi mujer. 

   

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Almodóvar, Aznar y Amenábar

(Texto original)

  

Almodóvar, Aznar, Amenábar… ¿Es necesario apellidarse A-R para triunfar?

 

Sin duda las letras A-R son especiales, no sólo en los verbos de la primera conjugación sino como grito u orden militar, la palabra más repetida por un sargento chusquero después de “coño”, “cojones” y “joder”. Sólo así se explica la invasión de A-R que hemos sufrido en los últimos años, desde los simples crucigramas hasta la presidencia de la nación, pasando por las salas cinematográficas de medio mundo. ¿Estamos ante una de las profecías de Nostradamus?

 

Primero fue Pedro Almodóvar, que juntó a un grupo de gente anónima de todo pelaje, preferentemente gays y con las narices empolvadas en grado variable, con un puñado de buenas actrices por aquel entonces devaluadas o en paro,  para hacer unas cuantas películas pasadas de vueltas, ambientadas en la noche madrileña (fiesta, movida, puterío, descontrol en general) pero con cierto olor (a veces muy tenue o directamente inapreciable) a buen cine. Funcionó y entró en las Américas por la puerta grande, con un puro en una mano y una banderilla en la otra, proclamando que su armario estaba abierto de par en par. “Así se triunfa”, pensásteis casi todos.

 

Luego vino Josemari Aznar, el del bigotito y cejo fruncido, un tipo que será recordado por el gracioso e imaginativo eslogan de “España va bien” y al que, por mucho que se le quiera criticar, no se le puede negar el mérito de lo que hizo, que algo hizo, creo. Desde luego, si su imagen hubiera sido otra, más alto, apuesto y simpático, el Scharzennegger (que me perdone si falta o sobra alguna letra) se hubiera echado a temblar porque el salto a la casa blanca del “enanito bigotudo” hubiera sido un hecho. No, Florentino, tranquilo. No me refiero a esa casa blanca.

 

Y ahora llega Alejandro Amenábar, ese directorazo con cara de niño y recién salido del armario (está muy de moda proclamarlo a los cuatro vientos) que de pequeño debió pisar una enorme caca de vaca porque, si no, no me lo explico: todo lo que hace (o dirige) lo transforma en oro (o en éxito de taquilla, que viene a ser lo mismo). “Tesis”, “Abre los ojos”, “Los otros”… Y ahora con “Mar adentro”, que puede resultar en general tristona pero que todos los demás adjetivos que se quieran usar seguro que son buenos, cinematográficamente hablando. Además, bostezar un poco es bueno porque hiperventilamos los pulmones y oxigenamos mejor las células del cuerpo.

 

Por si acaso, buscaros una pareja que se apellide Aguilar o Amador, por ejemplo, que seguro que triunfa y os podrá mantener, haga lo que haga. El éxito está garantizado, o casi.

 

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Fui a comprar un ordenador

(Texto original, octubre 2005)

 

Cometí el error de meterme en una tienda de informática para comprar un ordenador. De entrada, el dependiente no me entendía. "Ah, usted quiere decir un PC, ¿no?", me dijo el tipo con un aire socarrón de evidente cachondeo. Ahí empecé a ver que la cosa no iba a ir bien. "¿Qué hago yo aquí?", me dije. 

 

La primera pregunta aún la pillé porque alguna cosa he leído sobre el tema. "¿Pentium, Celeron o AMD?", me dijo. Pentium, Pentium, dije yo con una falsa seguridad. "Intel Pentium IV... con megaplús y Turbo, entonces", confirmó el chaval sin dejar de sonreír. En ese punto creo que ya se percató de mi ignorancia. Iluso de mí, le devolví la sonrisa porque pensé que a partir de entonces iba a ser más comprensivo y me atendería más amablemente. Todo lo contrario, claro.  

 

Cuando empezó con "CPU de 3 coma 4 megaherzios, RAM DDR de 2 megas a 400 megaherzios, hard-disk de 120 y bus en placa de 800 megaherzios", pensé "Ay, Dios, cuánto megaherzio", pero no dije nada. Con lo del "Miditorre ATX de 300 W en plata" ya empezaba a pensar que estaba comprando un equipo de Hi-Fi, pero tampoco dije nada y dejé que siguiera con su receta magistral, eso sí, ampliando gradualmente su burlona sonrisa. Creo que el tipo se lo estaba pasando en grande mientras iba sacando paquetes. Esto me va a costar un huevo y parte del otro, pensé. No lo dije, claro.

 

Empecé a ponerme colorado con el monitor, o mejor dicho "pantalla". "¿Pantalla TFT de 17?". Yo sólo había oído hablar de "monitores multimedia" pero mi cara de asombro debió animarle a seguir, porque añadió: "Tenemos en oferta un CRT LG de 19, pero el TFT XVGA WideScreen de 17 a 14 milisegundos es mejor". Quise decirle "no lo dudo" pero me limité a asentir con la cabeza sin saber qué me estaba diciendo. Luego me quiso rematar con "la VGA viene con salida a TV y 128 megas". Al principio entendí "meigas" y se me puso la piel de gallina pensando en todas las brujas que habitaron mi atormentada infancia en mi Lugo natal, pero enseguida continuó con "pero es ampliable a una giga" y pensé que sin duda no había oido bien. Luego la tortura continuó, por supuesto.

 

"El Modem-Fax a 56 kbps es PCI y además viene con cuatro uesebés, pero no lleva Ethernet, ni WiFi, ni Bluetooth, ni Firewire, ni lector multitarjetas". Creo que me alegré al oirlo, porque pensé que cuantas menos cosas dejara de entender, mejor. Lo malo es que el tipo lo notó enseguida y me quiso hundir preguntándome: “¿Necesita un i-link, señor?”. Dije que no bajando la mirada mientras curioseaba mirando una de las cajas que había sobre el mostrador, algo que ponía no sé qué de “rpm”, “SCSI” y varios caracteres que debían ser japoneses. Espero que por lo menos lleve disquetera, teclado y ratón, pensé mientras enrojecía de vergüenza. No tuve narices de preguntar, aunque dijo algo de "keyboard y mouse ópticos". Y como "mouse" en inglés es ratón, me tranquilicé un poco. 

 

La puntilla llegó con el maldito DVD. Como el diestro que entra a rematar con el estoque, primero me preparó: "De serie lleva un DVD regrabador dual de doble capa". Me quedé mirándole porque no sabía si lo de "doble capa" iba con segundas, pero me sonaba bien y acepté gustoso la propuesta. Entonces fue cuando me remató: "Graba sólo DVD más R y DVD más RW, pero lee también DVD menos R, DVD menos RW, CD-R, CD-RW, VCD, DIVX, XDIV y DVD-RAM. Y reproduce JPG, TIF, MP3, MPEG-4 y WMV, claro". "Claro, claro", dije yo esta vez para no dejarme apabullar con tanta sigla. ¿Estaba comprando un ordenador o un libro de claves? Dudé entre preguntarle si leía también “Beta” y “VHS” o darle directamente un puñetazo en la nariz por hacerme pasar tan mal rato. Finalmente no dije nada, porque creo que aunque leyera “VHS”, seguro que no pillaba la “UHF”. 

 

El muchacho se lo estaba pasando en grande. Cuando me preguntó si iba a necesitar un "pen-drive" o una "web-cam" casi me da la risa histérica, pero me limité a negar con la cabeza. "Ya vendré otro día a comprar la impresora", añadí con simulada indiferencia, y entonces el chaval estalló en una sonora carcajada que hizo que todo el mundo se girase hacia mí.  

"Por ahí no paso", pensé, y salí de la tienda a toda leche y dejándole con el mostrador lleno de siglas y con un palmo de narices. ¿Qué se habrá creído? Que se burle de su...

 

Salí a la calle. Justo al lado había una tienda de electrodomésticos con un PC en oferta anunciado en la entrada, todo ya montado y listo para funcionar. "Esta es la mía", pensé.

 

Entré y me dirigí con resolución hacia uno de los encorbatados dependientes, que esperaba ansioso a que algún cliente como yo ampliara la parte variable de su sueldo. Tras unos segundos de inspección visual, le aclaré que estaba buscando un PC (ya no me la darán más con la broma del "ordenador") y que había pensado en un modelo compacto, como ese de ahí. "¿A cuál se refiere, señor?", me preguntó el individuo. "A ése de ahí, el plateado de pantalla TFT panorámica", añadí con cierta impaciencia pero demostrando mi dominio sobre la recién adquirida terminología. "Disculpe pero creo que se confunde... Eso de ahí es un microondas, caballero". 

 

Salí corriendo de la tienda y me fui a casa con un sofocón del copón. ¡Nunca había pasado tanta vergüenza! El caso es que hace tres meses que pago la factura del ADSL y aún no tengo ordenador...

 

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Tres Reyes, tres regalos

(Breve reseña histórica trasladada al s. XXI)

  

Cuenta la tradición que Tres Reyes Magos de diverso origen y razas distintas fueron guiados por una estrella hasta Belén, portando en sus alforjas sendos regalos para el Niño Dios, todos ellos muy valiosos en aquella época. Nosotros los aprendimos de memoria como se aprende un villancico, casi cantando: oro, incienso y mirra, pero sin entender en realidad su significado. 

 

Estudios posteriores más serios han hallado que no eran realmente regalos sino una prueba que debía demostrar a los tres enviados la verdadera naturaleza del niño, que algunas versiones aseguran que tenía entonces alrededor de dos años de edad y que debía elegir uno de los tres regalos.

 

La pregunta es: ¿cuál hubieras elegido tú? 

 

Si elegía el oro, un metal siempre escaso y muy valorado por todas las culturas que lo han conocido, el hijo de Dios demostraba que era un poderoso Rey, el nuevo y verdadero rey de los Cristianos.

 

Si en cambio elegía el incienso, una gomorresina de origen vegetal, de color amarillento o rojizo y de característico olor aromático al arder, que era habitualmente utilizada en ceremonias religiosas debido a sus poderes místicos, Jesús demostraba ser un sabio o mago con poderes sobrenaturales, es decir, con un conocimiento profundo más allá del hombre y de la Tierra.

 

Pero si elegía la mirra, otra resina de origen vegetal producida por un árbol de la familia de las Burseráceas, de origen árabe y abisinio y que en su forma líquida se consideraba un bálsamo medicinal muy preciado, el nuevo mesías demostraba ser hábil en el uso de la Medicina, un conocimiento asociado sin duda a su innata habilidad curativa. 

 

Jesús no quiso discernir entre los tres regalos. Eligió los tres.

   

 

Mientras quede un soplo de creatividad en mi alma, dejad a mi corazón que guíe la mano para expresar, con  palabras robadas  al viento, la callada voz de mis sentimientos.             Lino A. Franch

 

 


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